Publicado el 03/08/2026 por Gonzalo Pavlovsky
Un guante agarra por contacto. La palma es de látex blando: cuando la pelota impacta, el material poroso genera fricción y eso es lo que te da el grip. Eso es todo el secreto y es también la explicación de este artículo.
Porque si el agarre depende del contacto entre el látex y la pelota, entonces cualquier cosa que se meta en el medio te lo quita. Tierra, caucho del sintético, restos de jabón que se secaron encima. Para preservar el grip el mayor tiempo posible es importante lavar tus guantes regularmente para evitar que la suciedad perjudique el agarre.
Unos minutos después de cada sesión son suficientes y el impacto en la durabilidad del guante es inmenso.
Lo que necesitás
- Agua tibia.
- Un recipiente, o directamente la canilla o la ducha.
- Jabón neutro, solo cuando haga falta.
- Una toalla limpia.
Nada de cepillos, esponjas, detergente, shampoo ni productos caseros. Todo lo que agregues de más juega en contra.
Paso 1: El prelavado, antes del primer uso
Un par nuevo sale de fábrica con residuos del proceso de fabricación sobre la palma. Es una capa fina que se interpone entre el látex y la pelota, y por eso los guantes nuevos suelen sentirse resbaladizos el primer día.
Antes de estrenarlos:
- Si traen film protector en la palma, sacalo despacio, tirando desde una esquina.
- Enjuagá bajo agua tibia.
- Frotá las palmas suavemente con las manos, como si te las estuvieras lavando entre sí.
- Repetí dos o tres veces.
- Secá a temperatura ambiente, a la sombra.
Vas a ver que el agua se enturbia un poco. Eso es el residuo saliendo.
La diferencia se siente en el primer contacto. Es el mejor retorno que vas a tener por cinco minutos de trabajo.
Muchos profesionales no hacen el prelavado por separado: lo juntan con el primer lavado. Abren el par, lo usan en un entrenamiento, lo lavan, y recién después lo llevan a un partido. Así el guante debuta en competencia ya limpio y con el látex trabajado, rindiendo al 100%.
Paso 2: El lavado después de cada uso
- Agua tibia. La temperatura a la que te lavarías las manos sin pensarlo. El agua caliente puede deteriorar más rápido el látex y así acortar la vida útil del guante.
- Sumergilos completos y esperá. Palma y dorso. Dejalos medio minuto empapándose antes de tocar nada.
- Frotá con las manos. El guante contra la palma de tu mano, con presión suave. Las manos son la herramienta correcta justamente porque no pueden apretar más de lo que el látex tolera.
- Lavá también el dorso. Junta transpiración todo el partido, y es la parte que después genera olor. Casi nadie lo lava.
- Jabón neutro (opcional). Una gota disuelta en el agua, no directa sobre el látex. Es recomendable no abusar con el uso del jabón, usarlo esporádicamente o cuando sea necesario.
Si entrenás o jugás en sintético, las palmas te van a quedar grises o negras por el caucho. Es normal y sale con agua. Puede que después del lavado la palma siga con un tono gris, eso es algo normal y es solo visual, no afecta el grip ni el agarre.
- Enjuagá hasta que el agua salga limpia. Este es el paso que más se apura. Si queda jabón en la palma, al secarse deja una película justo donde necesitás contacto, y el guante te va a resbalar. Ante la duda, una pasada más.
- Escurrí apretando, nunca retorciendo. Presión suave entre las manos, o envolvé en la toalla y apretá desde afuera. Retorcer fuerza las costuras.
Aclaración: dependiendo de la suciedad que traiga el guante, podés repetir este proceso varias veces hasta que el agua salga limpia o hasta asegurarte que el guante esté limpio.
Paso 3: El secado
Se arruinan más guantes secándolos que lavándolos, y siempre por el mismo motivo: calor. Un par tarda alrededor de 24 hs en secar bien según la humedad.
- Nada de calor. Ni sol directo, ni estufa, ni radiador, ni secador de pelo. El calor endurece el látex y ese daño no se revierte.
- A la sombra y ventilado. Nunca al sol, aunque sea un día fresco.
- Con las palmas separadas. Abiertos, colgados, o con algo en el medio. Dos palmas de látex húmedo enfrentadas se pegan entre sí, y cuando las despegás se puede dañar material.
- Completamente secos antes de guardarlos. Un guante guardado húmedo junta olor y hongos.
Si necesitás acelerar el secado, un ventilador a temperatura ambiente sirve. El aire frío no es el problema: el problema es el calor. Nunca uses secador de pelo ni los pongas cerca de una estufa.
Paso 4: El guardado
- Lugar fresco y seco, nunca dentro del bolso cerrado.
- Lejos de cualquier fuente de calor.
- Funda original o una bolsa que respire.
- Palmas separadas también acá. Podés utilizar las bolsas de plástico que traen los guantes para colocar entre las palmas.
- Sin peso encima.
Paso 5: El lavado profundo, cada tanto
Con las semanas se acumula una capa fina que el lavado de rutina no termina de sacar. Se nota cuando el guante agarra bien mojado pero está resbaladizo en seco.
Una vez al mes, o cuando sientas eso:
- Agua tibia con una gota de jabón neutro bien disuelta.
- Diez minutos en remojo, sin frotar.
- Frotá con las manos, más tiempo del habitual, insistiendo en la base de los dedos.
- Enjuagá dos o tres veces más de lo que creas necesario.
- Secado normal.
Siguiendo estos pasos vas a lograr que el agarre del látex dure mucho más. Muchas veces no es que el guante esté gastado, sino que la suciedad acumulada hace que pierdas el agarre en perfectas condiciones.
Nunca hagas esto
- Lavarropas. El tambor maltrata las costuras y la palma en un solo ciclo.
- Agua caliente, estufa, secador de pelo o sol directo. Todo lo que sea calor endurece el látex.
- Cepillo o esponja. Raspan la palma, que es justo la parte que agarra.
- Lavandina, detergente, jabón en polvo o quitamanchas. Atacan el látex y las costuras.
- Alcohol o solventes para sacar manchas. La mancha no sale y el guante se arruina.
- Suavizante o acondicionador. Dejan una película sobre la palma. El opuesto exacto de lo que buscás.
- Guardarlos húmedos. Olor y hongos.
Cada cuánto lavarlos
Después de cada uso. Un lavado rápido con agua. No te lleva más de 5 minutos.
Si el guante se seca con la tierra encima, esa capa queda pegada al látex y cuesta mucho más sacarla después. Además tenés todo el tiempo intermedio con el guante húmedo y sucio dentro del bolso, que es donde aparece el olor.
Lavarlo el mismo día es siempre más fácil que lavarlo dos días después.
La rutina que sostiene el método
Lavar bien un par es fácil. Sostenerlo durante una temporada entera, con cuatro entrenamientos y un partido por semana, es otra cosa.
Que la rutina sea corta y siempre igual. Sacártelos desde la muñeca, no cerrarlos dentro del bolso, y al agua apenas llegás. Cinco minutos, sin decidir nada.
Y rotar los pares. Con un solo par y cuatro sesiones semanales, ese par nunca llega seco al día siguiente: lo estás usando húmedo y lo gastás más rápido. Con dos o tres, cada uno tiene tiempo de secar bien.
| Par | Uso | Cuándo se retira |
|---|---|---|
| Partido | Solo competencia | Cuando pierde agarre en la zona de dedos → pasa a entrenamiento |
| Entrenamiento | 2 o 3 sesiones por semana | Cuando la palma se pone lisa → pasa a repuesto |
| Repuesto | Trabajo de piso, tierra, calentamiento largo | Se descarta |
El movimiento va siempre en una dirección: partido → entrenamiento → repuesto → afuera. El par de partido nunca hace trabajo de piso, y el de repuesto nunca vuelve a un partido. Si estás armando tu rotación, Armá tu Pack existe para eso.
En síntesis
El látex se gasta. Es normal, y en látex de alto rendimiento pasa más rápido justamente porque es más blando y agarra más. Un guante gastado no está fallado: mientras haya látex en la palma, sigue agarrando.
Lo que sí está en tus manos es la velocidad a la que se gasta. Agua tibia, las manos, enjuague completo, sombra. Cinco minutos por día que se notan en los últimos veinte de cada partido.
El Modelo NEO usa látex de alto rendimiento: agarra más y por eso mismo pide este método. Para el resto del cuidado, técnica, duración, guardado a largo plazo, está la guía completa de cuidado de guantes.
