Tus guantes son tu herramienta principal bajo los tres palos. Cuidarlos correctamente mejora el rendimiento del látex y prolonga su vida útil.
Antes de usar tus guantes por primera vez es fundamental realizar un prelavado. Esto elimina residuos de fábrica y activa los poros del látex, mejorando el agarre desde el primer día.
¿Cómo hacerlo?
El agua debería enturbiarse levemente durante el prelavado, mostrando que se están eliminando residuos del látex.
Lavar tus guantes después de cada entrenamiento o partido es esencial para mantener el grip y evitar acumulación de suciedad que desgasta el látex.
Paso a paso:
El secado es igual de importante que el lavado. Un mal secado puede arruinar el látex o generar malos olores.
Las fuentes de calor resecan y arruinan el látex. El secado natural es siempre la mejor opción.
Una vez secos, almacenalos correctamente para que el látex no se deteriore.
Mantené las palmas húmedas. El látex se activa y funciona mejor cuando está ligeramente húmedo.
Cuidá tu técnica.
La duración de un par de guantes depende de muchos factores: frecuencia de uso, tipo de superficie, técnica del arquero y cuidados.
Valores estimativos. La superficie (sintético, tierra), la intensidad de cada sesión y la técnica del arquero pueden reducir o extender estos rangos.
Usá tus guantes más gastados para entrenar y reservá los nuevos para los partidos.
El desgaste del látex es un proceso completamente normal, especialmente en látex de alto rendimiento. No significa que el guante esté defectuoso: mientras haya látex en la palma, va a seguir agarrando.
Prelavado antes del primer uso
Lavado a mano con agua tibia después de cada uso
Secado natural sin calor, a la sombra
Guardado en lugar fresco, seco y sin palmas enfrentadas
Humedecer con agua antes y durante el uso para activar el grip (evitar saliva)
Buena técnica para evitar contacto innecesario con el suelo
No usar los guantes para tareas fuera del arco, como mover redes u objetos