Un error no te define. Lo que hacés en la jugada siguiente sí.

Al delantero que erra un gol le queda otra jugada. Al defensor que pierde la marca lo cubre un compañero. Al arquero, el error casi siempre le queda en el resultado. Por eso pesa distinto, y por eso hay que saber qué hacer con él.

Los errores son inevitables. Les pasan al arquero amateur y a los mejores del mundo, en un amistoso y en la final de un Mundial. Si tu objetivo es no equivocarte nunca, ya perdiste. La diferencia no está en evitar el error, está en entenderlo como parte del juego y tratarlo como una situación más del partido. Es lo que te hace jugar más suelto.

El problema no es el error, es la jugada que viene después

  • Un error no te borra la técnica y la preparación. La atajada que hiciste mil veces en el entrenamiento sigue ahí.
  • El problema es cuando arrastramos un error a las siguientes situaciones del partido. Pensar dos veces una decisión que tomabas sin pensar. Repasar una y otra vez qué pudiste haber hecho distinto y perder el foco de lo que está pasando. Una duda que te demora una milésima puede ser la diferencia entre una atajada y un gol.

Un error puede pasar. No dejes que se convierta en dos.

El miedo real está en lo que viene después del error

  • Nadie tiene miedo de errar en un entrenamiento sin nada en juego. El miedo aparece cuando tus acciones tienen consecuencias en el resultado del equipo.
  • El gran error es jugar para no equivocarse. Eso te va a limitar. En el arco se nota enseguida: no salir a cortar el centro que era tuyo, sacarte la pelota de encima sin mirar, quedarte pegado a la línea del arco.
  • El arquero que juega para no errar duda, y la duda lo limita. Cuando el arquero quiere el desafío y busca resolver cada situación sin limitarse ante un posible error, se nota y agiganta la presencia adentro del área.

Jaime: “A mí lo que más me sirve es tener una buena charla interna, con pensamiento positivo. Hay un córner y la cabeza te dice ‘por favor que no venga cerca, así no tengo que salir’. Eso es desear que la jugada no llegue. Yo trato de pensar al revés: ‘que aparezca la situación así la puedo resolver y darle una mano al equipo’.”

El reset: estrategias para salir después de un error

Hablamos de que lo importante es pasar rápido de página y no permitir que una situación se traslade al resto del partido. Lo que pasó ya está y no se puede cambiar. Una gran diferencia para el equipo va a ser si unos minutos después hacés una atajada importante para mantener el partido vivo, o si estás pensando en lo que pasó y no atajás una pelota que generalmente atajás y la diferencia se amplía.

Te vamos a dejar algunas estrategias útiles para salir de un error. Cada arquero es distinto, así que te invitamos a probarlas y elegir la o las que más te ayuden. Lo más importante es poder sacar el foco de lo que pasó y volver a ponerlo en el partido y la próxima jugada. Tampoco hace falta suprimir el enojo y la bronca, porque es imposible: date tu tiempo de unos 20 o 30 segundos para sentirlo, un lamento, una puteada, es algo natural. Pero después de esos segundos, enfocate en pasar de página. Acá van algunas estrategias para hacerlo:

  1. Usá una palabra o frase corta que sea tuya para sacarte del momento: "pasá la página", "soltala", "siguiente jugada", o la que más te sirva. Lo que importa no es la palabra, es decidir volver a la concentración.
  2. Respirá y volvé al presente. Un par de respiraciones profundas para cortar la frustración y volver al momento. Entre 2 y 5 repeticiones: inhalar 5 o 6 segundos y exhalar otros 5 o 6. Te vuelve a la calma y al estado de concentración. Hay arqueros que se nombran la hora, la fecha y el lugar. Cada uno puede armar su fórmula.
  3. Siguiente jugada. Enfocá la cabeza en la próxima acción concreta: el saque, el orden de la defensa, la marca en el próximo córner. Te ayuda a volver al presente y a la concentración del partido.
  4. Un lenguaje corporal de confianza. Pararte con seguridad, pedir la pelota, dar órdenes para acomodar la defensa, hablar fuerte y firme. La postura y el lenguaje corporal los controlás vos, y no solo le transmiten seguridad a tu equipo, sino también a vos mismo.
  5. Construí nuevamente la confianza con pequeñas acciones. Un pase bien dado, una indicación que corta un ataque, una atajada o un centro cortado.
  6. Asociá un gesto o una acción al reseteo. Ajustar la muñequera del guante, tocar el palo, pisar la línea, tomar agua, mojarte los guantes, mirar un detalle específico del guante, acomodarte las medias. Puede ser cualquier cosa, pero lo importante es que te sirva a vos como recordatorio y te ayude a pasar de página. Por ejemplo, a Courtois lo podemos ver desajustarse y ajustarse la muñequera del guante durante los partidos como señal de reseteo y enfoque hacia la próxima acción. Ramsdale se acomoda los guantes chocando las palmas. No importa el gesto en sí, sino que te ayude a reenfocar tu energía.

Pro tip: no tenés que hacer todas las cosas de la lista, y puede haber cosas que no mencionamos que te ayuden. Lo importante es que encuentres la mejor estrategia para vos, la que te ayude a salir rápido y a reenfocarte después de un error.

Cosas que agrandan un error

  • Corregir la técnica en pleno partido. El partido no es el lugar para rearmar el gesto.
  • Jugar para no equivocarte. Es la forma más segura de abrir lugar a las dudas y al miedo.
  • Analizarlo en caliente. En el vestuario, con el partido recién terminado, no es momento para juzgarte.
  • Resumir el partido en "jugué bien" o "jugué mal" por una acción puntual. Ningún partido es una cosa sola.

Después del partido, el error es información

  • Dejá pasar tiempo antes de revisar el partido.
  • Revisalo completo: las buenas y las malas. Lo mejor que podés hacer para mejorar es analizar tu propio juego.
  • Llevá tu error a un ejercicio concreto para trabajarlo en el entrenamiento. Te va a dar la tranquilidad de que estás preparado para resolver esas situaciones en el próximo partido.

En resumen

El error va a llegar, les pasa a todos. Lo que se trabaja es la respuesta: dejarlo atrás, volver a la siguiente pelota y dejar el análisis para cuando pase el partido. Habla más de un arquero cómo reacciona a un error que el error en sí.

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